SÍNDROME DE LA CINTILLA ILIOTIBIAL (RODILLA DE CORREDOR)

¿Qué es el síndrome de la cintilla iliotibial?

 

 
Se trata de una lesión por sobreuso (sobrecarga) de la banda iliotibial en la parte distal del muslo, en la cara externa de la rodilla. Es frecuente en corredores, ciclistas, triatletas y otras disciplinas que implican flexo-extensión de la rodilla repetitiva.
La banda iliotibial es una gran estructura plana que se origina en la cresta ilíaca (ílion, parte de la pelvis) y se inserta en región lateral de la tibia proximal, en el tubérculo de Gerdy. Es fundamental para estabilizar la rodilla en la marcha, desplazándose desde la parte posterior del fémur a la parte anterior durante la marcha.
 

Causas

 
El rozamiento continuo de la banda sobre el epicóndilo lateral femoral con la flexión y extensión repetida de la rodilla durante la carrera puede provocar inflamación de la zona. 
Existen diversos factores que pueden provocar la inflamación de la cintilla iliotibial:
  • Correr sobre superficies muy duras (asfalto) o demasiado blandas (barro, arena suave)
  • Cambios bruscos en el entrenamiento
  • Cambios repentinos en el calzado para entrenar
  • Correr largas distancias sobre terreno muy irregular (como en carrera de montaña)
  • Correr en fuertes pendientes (especialmente cuesta abajo)
 

Síntomas

 

Dolor en la cara lateral de la rodilla, no específico en un punto en la mayoría de ocasiones.

Dolor que va aumentando a medida que progresa la actividad. Nulo o leve al inicio, pero intenso al cabo de cierta distancia o tiempo; obliga a parar.

Chasquidos o clic, sensación de roce por el resalte de la fascia sobre el hueso.

Se reproduce al subir escaleras y correr cuesta abajo.

 
 

Diagnóstico.

 
El diagnóstico es CLÍNICO. Se basa en la sintomatología que relata el paciente y en la exploración realizada por el Traumatólogo, identificando el punto de dolor e intentando reproducir su aparición mediante algunas maniobras específicas.
 
La ecografía puede ayudar en ocasiones, al igual que la resonancia magnética, pero NO SUELEN SER NECESARIAS.
 
 

Tratamiento.

 
TRATAMIENTO CONSERVADOR:
Se basa en 3 pilares fundamentales que deben llevarse a cabo de forma simultánea para conseguir el éxito:
  • Reposo relativo: debe disminuirse, o en ocasiones parar, aquella actividad física que reproduzca el dolor. Reducir las distancias de carrera o la duración de las mismas.
  • Frío local: en las fases agudas y después de realizar algún esfuerzo, aplicar hielo sobre la zona dolorida ejerce un buen efecto antiinflamatorio.
  • Anti-inflamatorios: se aconseja su uso durante al menos 2 semanas en la fase aguda.
 
Si este tratamiento inicial no es suficiente, puede ser necesario recurrir a:
 
  • Fisioterapia: la realización de ciertos ejercicios (fundamentalmente de estiramiento) y otras técnicas son muy útiles en la recuperación.
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  • Infiltraciones:
  • 1. Inyección local de corticoides junto con anestésico local ejerce un gran efecto antiinflamatorio que , en ocasiones, puede ser definitivo. No se recomiendan más de 3 infiltraciones de corticoides en la misma zona, ya que el efecto de este fármaco puede tornarse negativo (rotura de tendón).
  • 2. Infiltración de factores de crecimiento plaquetario (plasma rico en  plaquetas o  PRP). Se trata de una fracción de la sangre del propio paciente con  potencial reparador. Supone un tratamiento biológico, no químico.
 
TRATAMIENTO QUIRÚRGICO:
Son pocos los casos que terminan en cirugía pero si todo lo anteriormente expuesto no logra la mejoría tras aproximadamente 9-12 meses, la última opción puede ser la cirugía para tratar la patología. 
 
Dependiendo de su caso específico, el traumatólogo puede recomendar la cirugía abierta, con una incisión en la zona y excisión de la zona fibrosada de la cintilla iliotibial, plastia de alargamiento para disminuir su tensión, asociada o no a alguna actuación sobre el hueso (epicóndilo femoral lateral) para evitar que siga rozando sobre la cintilla.